Calendario Maya: 6 Ajmaq (27 de nov)


Hoy 27 de noviembre en el Calendario Maya es 6 Ajmaq. Hoy es un día con una energía especial anaranjada. Hoy es un día para pedir perdón y para perdonar. Hoy es un día para hacer consciencia de los abusos que estamos permitiendo por parte de otras personas y también para hacer consciencia si nosotros estamos abusando de la nobleza de los demás. `

El reto aquí es aprender a poner límites sanos y también a no pasarnos por encima de los límites de los demás. ” El respeto al derecho ajeno es la paz”, y esta famosa frase sigue inspirando a miles de personas en todo el mundo. Cada vez que no ponemos límites y decimos “sí” cuando debimos haber dicho “no” nuestro ser interno se enoja con nosotros mismos por no ser fieles a lo que nuestro corazón siente y por no apoyarnos para ser seres sanos y felices.

Cuando nuestro interior se enoja, se afectan los órganos digestivos y empiezan problemas de todo tipo y sobretodo enfermamos nuestro hígado que puede ir desde una simple inflamación por cólera reprimida hasta una cirrosis y un hígado completamente dañado.

El acto de perdón no sucede solamente después de que ya pasó la agresión o la ofensa. El acto de perdón ocurre a cada momento cuando somos conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes. En este caso, el acto de perdón se está llevando a cabo cuando somos conscientes que invadieron nuestro espacio y que nos pasó como la historia del Arabe y el Camello, y tenemos que hacer algo para regresar al equilibrio. Que tengan un hermoso día 6 Ajmaq y que el proceso de perdón sea un acto cotidiano que nos haga estar en paz con nosotros mismos y con los demás.

Historia del Arabe y el Camello

El árabe montó su tienda de campaña porque había una tormenta de arena en el desierto y amarró a su camello a la tienda. De pronto el camello asomó su trompa y le dijo al árabe: me dejas meter mi trompa porque hay mucha arena allá afuera. – Está bien, – dijo el árabe. Al rato el camello metió su cabeza y le dijo al árabe: me dejas meter mi cabeza porque es demasiada la arena. – Está bien, – dijo el árabe.
Al rato el camello metió una pata, luego la otra, luego medio cuerpo, luego una pata trasera y de la misma manera resultó metido por completo dentro de la tienda y la tienda de campaña se destruyó y el árabe ya no tuvo un lugar donde guarecerse. El árabe no puede sobrevivir a una tormenta de arena, el camello sí. Cuando a tiempo no ponemos el límite necesario, las consecuencias son cada vez peores.

Saludos y salud!