La felicidad, la simplicidad!

551416_447771158660592_3218929_n

La felicidad, la simplicidad!

Un banquero deinversión americano estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó unbote con un solo pescador.

Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americanoelogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó ¿cuánto tiempo lehabía tomado pescarlos?

El pescador respondió que sólo un de poco tiempo.

El americano luego le preguntó ¿porqué no permanecía más tiempo y sacaba máspescado?

El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidadesinmediatas de su familia.

El americano luego preguntó ¿pero qué hace usted con el resto de su tiempo?

El pescador dijo, “duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos,hago siesta con mi señora María, caigo todas las noches al pueblo donde tomovino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida “placentera yocupada”.

El americano replicó, “Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberíasgastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande,con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes yeventualmente tendrías una flota de botes pesqueros.

En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías, hacer directamente aun procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora.

Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución.

Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a La Capital, donde manejarías tuempresa en expansión”.

El pescador preguntó, ¿Pero, cuánto tiempo tarda todo eso?

A lo cual respondió el americano, “entre 15 y 20 años”.

“¿Y luego qué?”

El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte.

“Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial deacciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico,tendrás millones.

“Millones … y ¿luego qué?”

Dijo el americano: “Luego te puedes retirar. Te mueves a un pueblito en lacosta donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos,hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocas guitarra con tus amigos”.

El pescador respondió: “¿Acaso eso no es lo que tengo ya?”