Sanando nuestro Arbol Genealógico

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Hay casos tan interesantes que vamos descubriendo en Clínica que es muy importante compartir para que todos aprendamos y nuestras vidas mejoren.

1.  Hay un caso de una persona por ejemplo, que en su linaje del lado de su mamá su tatarabuela abortó a un niño y no dijo nada.  Y nadie nunca supo de la existencia de ese Ser y menos de su muerte.  A nivel racional, esa tatarabuela vivió autoconvenciéndose de que todo siguió igual y que nada pasó, aunque en su interior, tuvo que haber vivido un tormento y una culpa que la enfermó y la hizo escoger atraer situaciones de castigo a su vida.

Pasa el tiempo y tres generaciones más adelante empieza una de las tataranietas a somatizar con dolores articulares fuertísimos no sólo en articulaciones sino también en espalda, cuello, etc. que le hacen que su vida sea realmente difícil.   Visita Reumatólogos, Traumatólogos, Fisiatras, etc., y luego de un gran recorrido nos visita.

Lo primero que hacemos al recibir a una persona como paciente es pedirle que cierre sus ojos y que, para su mayor beneficio, escoja ciertos números entre determinados rangos que se le explican.  La paciente no sabe qué es lo que está escogiendo, sin embargo, su subconsciente, que es donde está toda la sabiduría y nuestra conexión con lo Divino, sí lo sabe y la selección numérigca que hace es “exacta” para que nosotros podamos explicar la causa de sus síntomas.

En este caso la primera causa marcó “ancestral”, y al ponernos a buscar cuál era la situación que estaba interfiriendo con la  salud de la paciente, aparece la información que hay un Ser que fue abortado, nadie se dio por enterado,  nadie ni lo reconoció, ni lo honró ni lo despidió.  Encontramos que hay un sentimiento de  culpa muy fuerte, con que vivió la Tatarabuela que fue quien abortó, la bisabuela sin saber de qué se trataba también lo trae, la abuela sin saber de qué se trataba también lo trae , la madre sin saber de qué se trataba también lo trae, y también  nuestra paciente con quien estamos descubriendo la causa de sus dolores y su depresión. Todo el linaje había vivido una vida no sólo emocionalmente llena de depresiones, sino también con una artritis fuertísima a nivel físico que ninguna había podido controlar y menos curar.   Según Louise Hay y muchos autores, el dolor tiene dos causas:  deseo de ser abrazado y culpa.  Y cuando es culpa, el ser humano inconscientemente busca castigarse, dañarse, autoagredirse y la forma de hacerlo es a través del dolor y de enfermedades que produzcan dolor.

Cuando hay una persona como en este caso, que nació, murió y el clan ni se dio por enterado sino que por el contrario se manejó como secreto, hay alguien (en este caso la nieta, nuestra paciente) que es más sensible que las demás y más receptiva a la verdadera curación y evolución que saca a luz esta información a través de una enfermedad más fuerte para verse obligada a entrar a buscar qué está pasando a nivel subconsciente, resuelve la situación y se sana.

En realidad lo que no se ve y que está ocurriendo es que ella, la paciente, descubre que hay alguien tirado (muerto) en su camino y ella se arrodilla, lo abraza y le hace un ritual completo de bienvenida y despedida y reconocimiento de su misión como un acto de lealtad generacional para que ese miembro del clan, ocupe su lugar y así se restaure el orden familiar.

Es muy lindo poder ver como dice Osho, más allá de la ilusión, porque nadie mira por supuesto a esta chica arodillándose ni abrazando a ese ser que fue hecho a un lado, pero ella sí lo siente cuando s