Cuarzo Rosado para reabrir la energía del Corazón

La mayoría de nosotros a lo largo de nuestras vidas y en más de una ocasión hemos sentido que nuestro corazón se ha roto, se ha cerrado, se hizo pedazos.  Esos son los términos que usamos para indicar que hemos vivido una situación emocional muy triste, que nos hemos sentido abandonados, traicionados, que nuestro amor no ha sido correspondido…… y en efecto, la energía de nuestro chakra 4 que está en el centro del pecho la cerramos.   Pasan los años y nos preguntamos por qué no encontramos una linda pareja o una pareja estable y no nos hemos dado cuenta que quienes tienen su corazón literalmente cerrado somos nosotros y que los que estamos empujando y repeliendo a las personas posibles candidatas para pareja, somos nosotros.

He tenido en la Clínica muchos muchos casos de personas a quienes les medimos su chakra cuarto, su chakra del corazón, y efectivamente está cerrado y cuando tenemos el corazón energéticamente cerrado, es imposible que se dé un intercambio de amor con nadie.

Una de las técnicas que utilizamos para reabrir la energía del corazón y sanar las heridas es el Cuarzo Rosado.  Esta maravillosa piedra tiene una energía rosada, que moviliza en nosotros el amor a nosotros mismos, la ternura, la dulzura, la capacidad de expresar nuestro cariño y nuestro amor, la compasividad, el lado femenino en nosotros sin importar si somos hombres o mujeres, y definitivamente, abre la energía del corazón.  Así que, si en alguna ocasión usted cerró su corazón al amor porque no quiso volverse a sentir lastimado, utilice un Cuarzo Rosado en algluna cadenita o colgante, de tal manera que el cuarto quede exactamente en el centro del pecho.  Utilícelo por unos tres meses y…… observe resultados.  Las piedras son maravillosas, son también una obra maestra del Creador y están a nuestra disposición!!

No se pierda el taller de Chakras en el mes de marzo porque es un tema que sólo lo hemos tocado superficialmente y al entender y saber un poco más sobre ellos, estamos realmente aprendiendo a conocernos a nosotros mismos, cómo es la anatomía de nuestro espíritu y maravillarnos ante esa grandeza que Dios ha creado en nosotros.

Salud!