El Perdón – linda reflexión

Abrazo

EL PERDÓN

 

¿Quieres tener  buena salud física y mental?  Entonces perdona.

 

Perdonar no es un sentimiento,  perdonar es una decisión, porque cualquier daño que te hayan hecho es tan poderoso, como el recuerdo que decidas guardar de él.

 

Si te empeñas en no decidir perdonar, sólo mantendrás abierta la herida, por lo tanto seguirás en manos de quien te agredió y te estancarás en el pasado.

 

Recuerda que sólo existe el HOY y este momento, lo pasado no se puede cambiar, imposible. Fue y pasó; ojalá hayamos aprendido de ello (de los errores propios, ajenos y ofensas inferidas)  si no…desperdiciamos el dolor. Hacer planes de venganza no sirve ni funciona, porque el futuro  tampoco existe. Guardar el resentimiento  es otorgarle a la persona que nos ofendió la llave de la alegría de nuestro presente.

 

Muchas veces, las personas yerran por ignorancia, por carencias, por injusticias…y como en una procesión, todos caminamos juntos, cuando alguno cae, cae como una advertencia, para que los demás vean la piedra y no tropiecen.

 

Hay maestros  en un nivel muy elevado, que aseguran que el culpable es a menudo víctima del agraviado y el condenado carga con los que están libres de culpa. Por eso  “no hay nada qué perdonar”.  Expresan: ¿qué pena impondrías a quien asesina la carne pero a su vez a él le han asesinado el espíritu? ¿y qué del que siendo honrado en apariencia es un ladrón de inocencias? o ¿cómo castigar a aquellos cuyo remordimiento es mayor que sus errores? Llegar a esta reflexión requiere mucho camino espiritual  andado.

 

Yo lo entiendo de esta manera: el que acusa a otro lo está juzgando y, como versa el dicho, “no juzgues a nadie hasta no haber dado la vuelta al mundo en sus zapatos”. ¿Qué sabemos  de la carga genética que trae de sus antepasados esa persona, del trato que tuvo en su niñez, de la violencia que sufrió aún desde el útero de su madre? ¿qué sabemos para juzgarla? ¿Juzgar? Es atreverse demasiado.

 

Pero aterrizando a los que somos pupilos en este planeta, podríamos darnos cuenta que el que perdona es el principal beneficiado porque limpia el veneno de su corazón, equilibra su emocionalidad, toma nota de la enseñanza, pasa la página y puede vivir su HOY correspondiente con alegría.

 

Perdonar  no quiere decir  dejar que te la vuelvan a hacer, menos ponerse de saco de boxear.  Si la persona que te ofende  es más grande que tú, huye; si es más débil, decide sin lástima; si está enfermo y con ello chantajea, déjalo; si se le notan  púas, veneno, colmillos o garras, aléjate lo más rápido que puedas  en dirección contraria; si está perfumado y es atractivo, pero enroscado alrededor de sí mismo, pasa de largo.

 

Esto te puedo decir sobre el perdón, me gustaría saber tu opinión.