Los beneficios de la Música – Wendy García – Revista Crónica

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Wendy García Ortiz. wngarciao@gmail.com  (publicado en la Revista Crónica)
El primer viaje que hice fuera de Guatemala, fue en compañía de mis amigos de universidad, cuando apenas estaba entrando a mi segunda década de vida. Esa corta estancia de una noche en El Salvador, estuvo relacionada con la música. Nos fuimos en un picop maltrecho al que se le metía el agua por las ventanas, sólo para asistir a un concierto de Los Fabulosos Cadillac. Ninguno tenía dinero, por lo que pedimos posada en la casa de la abuela de uno de nosotros. Regresamos al día siguiente. Veníamos cuatro: dos en la cabina y dos en la palangana, pero todos mojándonos por igual, con esa lluvia vespertina del trópico. 
La experiencia, aunque incómoda y arriesgada, fue muy emocionante. Desde entonces, me prometí repetirlo con otro grupo que me moviera las entrañas como aquella agrupación de ska.
Si alguien hubiera observado de cerca lo que le estaba sucediendo a mi corazón y a mi mente en esas pocas horas de concierto, que yo sentí eternas, hubiera pensado que toda yo era una exageración. Canté casi todas las canciones del grupo, llenas de consignas de izquierda, que abogaban por la justicia y solidaridad. Bailé, grité, lloré… me embriagué de vitalidad.
Si un neurólogo me hubiera hecho una resonancia magnética, observaría que mi cerebro estaba activando la dopamina. Ese neurotransmisor incrementa la frecuencia cardiaca y la presión arterial.
Así lo explica un artículo de The New York Times, escrito por dos neurocientíficos norteamericanos. Ellos aseguran que cuando escuchamos música que nos parece muy emocional, especialmente aquella que tiene momentos o picos que producen escalofríos de placer, se libera el neurotransmisor dopamina. 
Esto significa que mi cuerpo estaba respondiendo de manera muy similar a la gratificación que se siente con la comida y el sexo, o bien, con lo que me provocaría la cocaína y las anfetaminas. 
Para los expertos, hay una explicación al estado emocional que puede producir la música: el cerebro produce serotonina, un neurotransmisor que inhibe la ira, la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad y el apetito. Estas inhibiciones están relacionadas directamente, con síntomas de depresión.

Al servicio de la medicina
Así como se ha descubierto cómo la música estimula esos neurotransmisores, también se sabe que otras regiones del cerebro se ven afectadas y que cierto tipo de notas musicales producen diferentes neuroquímicos: dopamina y opiáceos, cortisol, serotonina y oxitocina.
En una investigación canadiense, que reúne más de 400 estudios del tema, (The Neurochemistry of Music) se identifican cuatro áreas médicas en las que la música puede servir concretamente:
La primera tiene que ver con la recompensa, motivación y placer. Esto significa que, escuchando cierto tipo de música, se puede ayudar a tratar desórdenes alimenticios, por ejemplo.
La segunda, una de las más conocidas por el ser humano, de manera intuitiva es que la música alivia el estrés porque reduce la ansiedad. La música relajante reduce la presencia de cortisol (la hormona del estrés).
La tercera tiene que ver con el fortalecimiento de nuestro sistema inmunológico. El libro dice que participar en sesiones colectivas de percusiones, revierte ciertos efectos del envejecimiento.

Y la cuarta, está relacionada con la afiliación social, es decir la construcción de lazos afectivos y la cooperación con otros seres humanos.
Pude comprobarlo en mi más reciente viaje a Costa Rica, cuando fui a ver a Pearl Jam por segunda vez en mi vida. En el avión hacia allá, estaba segura de que lloraría como loca al cantar sus canciones. Sin embargo, haciendo cola afuera del estadio, establecí lazos afectivos con personas desconocidas, más jóvenes o más viejas que yo, pero igual de emocionadas por la banda. De ahí surgió una serie de divertidas fotografías, en las que aparezco con una imborrable sonrisa, ayudando a sostener pancartas, banderas, repartiendo abrazos a ticos, guanacos y chapines. Para cuando empezó el concierto, mi disposición había cambiado por completo. Disfruté cada canción con esa misma sonrisa de las fotos.
La música, bien empleada, puede facilitar el contacto con bloqueos emocionales concretos y producir la catarsis necesaria para la resolución del conflicto, explican los expertos del centro de Bioenergética y Radiestesia de Guatemala.
Este lugar ofrece la sanación de padecimientos físicos y mentales con diversas terapias alternativas, entre las que destaca la música (www.bioenergetica-radiestesia.com).
Desde hace varios años que la psicología se vale del uso de sonidos, trozos musicales y estructuras rítmicas para conseguir diferentes resultados terapéuticos no sólo a nivel psicológico, sino también psicomotriz, orgánico y energético. Y en este centro, ellos producen su propia música con fines terapéuticos.
De manera intuitiva lo hemos hecho los seres humanos. Recurrimos a la música en la vida cotidiana para cambiar nuestro estado de ánimo. Para mí, toda la experiencia sensorial que se genera alrededor de ella ha sido obviamente el motivo de muchas aventuras en mi vida e incluso ha inspirado la escritura de varios cuentos.
Hasta el momento, he salido de Guatemala más de cinco veces en busca de esa estimulación de la que hablan los científicos, de la activación de esos neurotransmisores que intensifican mis vivencias y colaboran a que permanezcan frescas en mi memoria.
Ahora que lo pienso, me parece que es más beneficioso que utilicemos estos estímulos naturales, más sanos y creativos para sentirnos mejor, en lugar de cualquier químico que nos producirá más daño con sus efectos secundarios.

Musicoterapia

El centro de ayuda Bioenergética y Radiestesia de Guatemala tiene a la venta diversos discos musicales, producidos específicamente para el bienestar del paciente. Cada CD contiene un torrente de frecuencias vibratorias que literalmente van desprendiendo del aura bloqueos relacionados con diferentes temas.
Por ejemplo, el disco Aurasonic 1. Sanando el Cuerpo Físico ofrece ayudar a  reconectar cada célula del cuerpo y reintegrar el funcionamiento de cada tejido, órgano y sistema. Por ello, es útil corporal, pero también nutre la paz interior y estimula la inspiración.
El disco Reiki 7, por otro lado, regula el flujo sanguíneo y el de los impulsos nerviosos. Ayuda a desintoxicar el cuerpo.
El Balance Do ayuda a restablecer la energía física. Nos llena de ganas de luchar y vivir en la realidad física. Equilibra las glándulas adrenales, suprarrenales, regula las sustancias segregadas por la corteza cerebral. Brinda discernimiento y precaución. Facilita los procesos mentales para encontrar soluciones pacíficas en situaciones complicadas.
Más información en www.bioenergetica-radiestesia.com