Significado Ancestral de 3 Colores

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SIGNIFICADO ANCESTRAL DE 3 COLORES.

Como las estaciones que se siguen unas a las otras y cada una nos trae sus regalos: el verano su calor, la primavera sus flores, el otoño las alfombras de hojas, el invierno su frío, así hay tres colores con mucho simbolismo: el negro, el rojo y el blanco, que en culturas antiguas significaban la “Vida, Muerte, Vida”.

Estas fases del “dejar morir y el dejar vivir”, es el ritmo natural que hay que comprender y cuando este ritmo se capta, el miedo se reduce: “lo que vive morirá, lo que muere vivirá”.

El negro es: a. el color del barro, la tierra fértil donde se siembra (las ideas).

b. el color de la muerte (la semilla se pudre, muere, para echar raíces y tallo).

c. la promesa de que muy pronto se hará la luz.

El rojo es: a. el color del sacrificio, cólera, pasión, vida vibrante.

b. del erotismo, sexualidad, excitación, deseo.

c. la promesa que está a punto de producirse un nacimiento.

El blanco: a. el color de lo puro, lo prístino, lo claro, el alimento esencial.

b. la pérdida del torrente de vitalidad.

c. la promesa de que el vacío se llenará.

La comprensión de estos colores vitales se deriva también de los ciclos femeninos de la menstruación y reproducción.

El negro, es la representación del desprendido revestimiento del útero en el que no ha anidado el óvulo.

El rojo es la retención de la sangre en el embarazo y también la mancha de sangre que anuncia el nacimiento de una nueva vida.

El blanco es la leche de la madre para alimentar al recién nacido.

Todo esto se consideraba un ciclo de transformación completo: menstruación, gravidez, alumbramiento y lactancia.

Por supuesto que no debe tomarse en sentido literal, pues los hombres quedarían afuera. Se aplica a toda idea y creación, al parto de cualquier cosa material o estado espiritual.

En cuanto a la muerte, es bueno tener presente que es un paso a la vida (en cualquier religión) y que los rituales que hacemos a los que ya han partido deberían ser como reconocimiento de que no están separados de nosotros y que las obras buenas de ellos nos enseñan y nos guían.

La vida era, es y será un ciclo eterno de “vida, muerte, vida”, está sabiamente diseñada así.