Vivir la vida disminuyendo en lugar de aumentar

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Vivimos en una sociedad que nos dice que cuanto más tenemos más valemos como seres humanos.  La filosofía oriental nos dice que se puede invertir esa idea de tener más cosas  como criterio para dominar la vida y en lugar de eso vivir disminuyendo.  Desde niños hemos aprendido a acumular, acumular conocimientos de historia, de matemáticas, información sobre el cuerpo, sobre el universo, etc.  Coleccionamos diplomas, documentos y papeles que resumen quienes somos según la sociedad.

La teoría de Lao Tse nos dice que basemos nuestro legado en algo completamente opuesto porque aprender es acumular información, pero vivir en armonía con la vida es cuestión de sabiduría la cual ya llevamos dentro.  Desafortunadamente todo lo que vamos agregando a nuestras vidas nos encarcela y nos limita.  Si tenemos un carro nuevo lo tenemos que limpiar mejor, comprarle seguro, pagar el seguro a tiempo, pasar a la gasolinera, etc., etc.,  Si compramos una casa nueva, hay que comprar el seguro, contratar a los que limpian alfombras, buscar los adornos, que los niños no los quiebren (qué sabiduría la de los niños!) etc., etc.,  La verdadera maestría, consiste en dejar salir esa sabiduría maravillosa que nos dice que la vida es más hermosa cuando nos liberamos del apego a las cosas y reducimos inclusive la cantidad de cosas que ya se tiene.

Recuerdo la historia de Anthony De Mello del sanyasi que llegó a las afueras de la aldea y acampó bajo el árbol para pasar la noche.  De pronto llegó corriendo hasta él un habitante de la aldea y le dijo:  – la piedra! la piedra!  – qué piedra, preguntó el sanyasi.  – La otra noche se me apareció en sueños un Maestro y me dijo que si venía al anochecer a las afueras de la aldea encontraría a un sanyasi que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre.

El sanyasi rebuscó en su bolsa y extrajo una piedra.  –  Probablemente se refería a ésta, dijo mientras entregaba la piedra al aldeano.  La encontré en un sendero del bosque hace unos días.  Por supuesto que puedes quedarte con ella.

El hombre se quedó mirando la piedra con asombro ¡Era un diamante! Tal vez el mayor diamante del mundo, pues, era tan grande como la mano de un hombre.  Tomó el diamante y se marchó.

Pasó la noche dando vueltas en la cama, totalmente incapaz de dormir.  Al día siguiente, al amanecer, fue a despertar al sanyasi y le dijo:  – Dame la riqueza que te permite desprenderte con tanta facilidad de este diamante!

Tarea:  Trata de renunciar a cinco cosas que sean tuyas y  dónalas, regálalas, ponlas a fluir o a circular  para que otros puedan tenerlos.  Escoge algo que tenga un valor especial para tí y dáselo a alguien.  Es importante que sea algo que en verdead te guste porque cuanto más sea el apego que sientas hacia ese objeto, mayor será la alegría que sentirás al dejarlo ir.  Esto puede ser una práctica muy buena de llevar una vida disminuyendo cosas y aumentando equilibrio, sabiduría y alegría.

Salud!