El cuarto Chakra – el chakra de la belleza


En hebreo a este centro se le llama Tiferet, que quiere decir la energía de la belleza. En Hindú se llama Anahata, que significa “que fluye con la creación”. Según la tradición cristiana, este chakra se corresponde con el Sacramento del Matrimonio, que simboliza el matrimonio con otra persona pero también la unión del cuerpo, mente y espíritu en el individuo. El chakra del corazón nos eleva del mundo físico y nos permite tomar contacto con nuestro mundo interior.. Es la fuerza más poderosa que fuye a través de nosotros. Todos nos damos cuenta cuando no nos sentimos amados y esta carencia nos causa una extraordinaria pérdida de energía.

El amor egoísta también provoca una gran pérdida de energía. Cuando no amamos de forma incondicional bloqueamos el libre fluido de esta emoción preciosa. Cuando este chakra y su capacidad no la usamos en positivo sale el lado oscuro del amor que es la amargura, celos e incapacidad de perdonar y de amar. Esto impide el matrimonio simbólico de nuestras energías interiores y no nos permite comprometernos a amar, honrar y proteger nuestra energía emocional.

La curación necesita la energía del amor y en especial del amor y respeto hacia uno mismo. Hay que ejercitar el encender el fuego de nuestro corazón. A la primera persona que tenemos que amar y respetar en la salud y en la enfermedad, a cuidarla, protegerla, apoyarla y acompañarla hasta que la muerte nos separe, es a nosotras mismas, así que hay que proponernos hacer bien esta tarea para que nuestro chakra del corazón funcione de tal manera que podamos desarrollar ese amor indescriptible hacia la vida, hacia nuestros hermanos, hacia nuestra pareja, hacia toda la creación, y principalmente hacia Dios que mora en todo lo que existe.

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