Impaciencia – Flores de Bach

Es sabido que el Dr. Edward Bach poseía una capacidad de percepción mucho más sutil que cualquier otro médico, para desentrañar las causas de los males físicos de sus pacientes. El sabía que las enfermedades provenían de los estados negativos de la mente (cólera, soledad, odio, inseguridad, etc.), y no de las bacterias o virus que podían venir del exterior del cuerpo. Investigando en la naturaleza, pudo captar una visión espiritual del reino vegetal. Pudo definir el contacto que los integrantes de este reino establecen con el hombre, a través de su acción sobre los estados del alma humana. Como un torbellino que pone en movimiento aquello que está estancado y luego lo moviliza para sacarlo de donde estaba, las flores de Bach hacen que el individuo tome consciencia del estado en el que se encuentra, y ayudado por la flor que le origine dicho torbellino, pueda movilizar esa fuerza negativa alojada dentro de su ser y reemplazarla por un estado positivo y equilibrado dentro de su alma.


A diferencia de otros sistemas de florales, que trabajan sobre el aspecto físico mental y emocional de la persona, las flores de Bach trabajan en el nivel espiritual (el cuarto nivel de la energía). El Dr. Bach afirmaba que los verdaderos males del hombre eran provocados por su alejamiento de lo que en realidad quería su Ser Superior y esto causaba pena, dolor, temor o rabia: de este estado a la enfermedad sólo había un paso. Las 38 flores por el descubiertas, ayudan a la persona a integrarse con su Unidad, ya que cada una de ellas corresponde a una cualidad del alma humana, a un aspecto interior del ser.


No era habitual a principio de este siglo, que un médico hablara del alma o de lo que significa actuar en contra de la propia unidad interior como lo hacía Bach. Por eso sus métodos no eran considerados del todo ortodoxos en la Academia de Medicina. Pero el sabía que llegaría a ayudar a las personas que sufrían a través de un método sencillo que las encaminaran a curarse a sí mismas.
Habiendo estudiado a Hahnemann, el padre de la homeopatía, el sabía positivamente que sería en el reino vegetal donde encontraría la base para su método, si bien estaba seguro que no sería a través de los mismos procedimientos por cocción que utilizan los remedios homeopáticos, pues consideraba que el reino vegetal, como el humano, tenía derecho a ser tratado con compasión.


Fue así que, en 1928, al abandonar su laboratorio de investigaciones, en busca de lo que el sabía que sería un método de curación revolucionario, se topó cerca de un río, con dos especies de hierbas con flores muy llamativas (Impatiens y Mímulus), que llamaron poderosamente su atención. Con su gran sensibilidad y percepción, estudió sobre sí mismo los efectos que estos pétalos producían, creando los dos primeros remedios, integrantes del grupo de doce flores que descubrió en primer término, a los que llamó “Los doce Curadores” y que relacionó con los 12 signos del zodíaco.


Gracias a su trabajo desinteresado, Bach fue publicando sus descubrimientos uno tras otro en las revistas médicas de la época, lo cual permitió que las florales encontraran más de un adepto desde su comienzo. Hoy en día, son innumerables los tratados, escritos y libros que se encuentran disponibles sobre el tema; cada vez más personas pueden conocer este método que, por ser tan simple, puede a veces parecer no creíble. Pero quienes están en contacto con su parte espiritual, pueden ver en el sistema Bach, algo que va más allá del análisis racional, algo que nos conecta con una Unidad mucho más grande que nuestro ser individual, que moviliza nuestra energía y que nos lleva a profundizar en las necesidades de nuestra alma.

IMPATIENS:
LA PRIMERA FLOR DE BACH
Impatiens es una flor silvestre llevada a Inglaterra desde el Himalaya en 1830. Esta hierba, que alcanza una altura de dos metros, encontró en el húmedo ámbito inglés, un lugar propicio para su profuso desarrollo. De color malva salpicado de rojo oscuro, su flor es similar al conocido “Conejito” y forma capullos reunidos en forma de capucha, pero sólo los pétalos más claros se utilizan para la fabricación de las esencias por ser éstos los más delicados. Florece durante el verano y el otoño, cuando todas las otras flores ya han desaparecido, hasta el comienzo de las primeras heladas y su nombre hace referencia a la impaciencia de crecer y perdurar que tienen sus abundantes flores y a la particularidad de sus frutos, que, una vez maduros, al menor toque estallan con un pequeño sonido, expulsando las semillas como si fueran un proyectil.

IMPATIENS Y ARIES
Bach relacionó a Impatiens con el signo de Aries, el primer y más joven signo del zodíaco. Nos recuerda a un niño pequeño que, apenas despierta, no puede esperar a ser alimentado y lo expresa con gritos o un llanto desesperado.
Este signo se caracteriza por su impulsividad, por sentir que el tiempo físico es más lento que su mente, por lo tanto no sabe esperar. Su slogan es “YO QUIERO” y además, quiere que todo se haga rápido. Como el carnero que lo simboliza, allí donde pone la mira, corre y atropella todos los obstáculos con sus cuernos. Siempre tiene algo en la mira, y una vez que lo alcanzó, va en busca de la siguiente meta. Cuando no logra su objetivo, pueden montar en cólera, pero tan pronto como viene, esa ira desaparece ante la aparición de otro nuevo objetivo a alcanzar.
En forma similar, la persona en estado Impatiens, no soporta la lentitud de las personas y se frustra y se tensa cuando no puede entender los tiempos de los demás. Desde los berrinches de los niños hasta el stress en los adultos, este estado es causa de nerviosismo, calambres o tensión muscular en cualquier parte del cuerpo. Además, generalmente esta persona come rápido, es irritable, o se enoja con facilidad y vive “acelerada”. Son las personas típicas que en un embotellamiento de tránsito, son capaces de tocar bocina sin cesar para apurar a los demás. También tienen tendencia a accidentes, a comerse las uñas, y suelen tener problemas digestivos (por la velocidad a la que comen).


El estado Impatiens negativo hace que la persona se disgregue, porque su mente veloz va por un lado y su cuerpo, que se bloquea, se tensa o está dolorido, va por otro lado.
A Impatiens como a Aries, les cuesta mucho relajarse, no pueden estar en lugares donde haya demasiada tranquilidad, más bien prefieren los lugares bulliciosos o llenos de gente, luces o movimiento: el estar rodeados de amigos les proporciona seguridad. Sin embargo, los estados Impatiens extremos, hacen que la velocidad de la persona la lleve a quedarse sola, simplemente porque los demás no pueden alcanzarla. Y esto es una de las cosas que más temen Aries e Impatiens. Por ello es fácil entender por qué Bach clasificó a Impatiens, como uno de los “Remedios para la Soledad”.

QUÉ EFECTOS PRODUCE IMPATIENS
Tomando Impatiens, la persona toma consciencia de su estado de tensión, si bien este puede encontrarse inhibido, y tal vez sólo se manifieste en un movimiento continuo de ir y venir, de tamborilleo con las manos, de gesticular continuamente.
Impatiens ayuda a liberar éste estado, desarrollando Paciencia y Dulzura.
Permite a la persona comenzar a pensar con su corazón y no con su cabeza, y le hace notar que puede mantener un ritmo ágil (físico y mental), al mismo tiempo que aprende a relajarse, mantiene su serenidad y comprende la velocidad de los demás.
Una vez que la persona desarrolla las virtudes positivas de esta flor, los síntomas físicos desaparecen gradualmente.

ALGUNOS CONSEJOS PARA QUIENES SE ENCUENTRAN EN ESTADO IMPATIENS
Acompañando el tratamiento de florales, es importante para las personas en estado Impatiens, aprender a descargar sus tensiones a través de ejercicios físicos o ejercicios respiratorios que la lleven a bajar el ritmo. También es muy útil realizar ejercicios que tiendan a desarrollar el pensamiento positivo (afirmaciones que impliquen los estados positivos, visualizaciones de los logros).
El ritmo de trabajo que llevamos, muchas veces no da lugar a que mantengamos un estado Impatiens positivo. En algunos casos, ciertas personas que alcanzan dicho estado, optan por cambiar de actividad; esto no siempre es posible, pero si lo es tomarse unas pequeñas vacaciones. Lo fundamental: por más breve que sea ese tiempo, utilizarlo para reconectarse consigo mismo y encarar un programa para liberar las tensiones en nuestra vida y permitirnos recuperar nuestra Unidad, tomando consciencia de lo infinitesimales que son nuestros conflictos en comparación con la inmensidad del Universo.

Tendremos un lindísimo taller impartido por una maestra certificada de la Fundación Edward Bach de Inglaterra, en español este 21 y 22 de Julio en el Hotel Radisson en la Ciudad de Guatemala.  Información en TALLERES en la página www.bioenergetica-radiestesia.com