Una linda historia de Radiestesia!

En uno de mis talleres de Radiestesia , que llevo dando aproximadamente 40, desde hace 20 años, un asistente comentó su testimonio de lo que había experimentado a raiz de haber aprendido sobre la Radiestesia.  El tenía unos terrenos sembrados de tomates, y muy sorprendido por la técnica que acababa de aprender, hizo un mapa por sectores de sus terrenos de tomates, y fue revisando sector por sector qué tipo de abono, qué tipo de fumigación, qué tipo de elemento les caía mejor a sus tomates por sector.  Después de haber anotado con cuidado toda su información se dió cuenta que en casi todos los sectores le marcaba la energía (utilizando el péndulo) cierta marca de producto.  En ese entonces él no sabía en dónde podría conseguir esa marca porque era una marca muy especial y poco comercializada en Guatemala.  Se le ocurrió abrir la guía telefónica e irse recorriendo con el péndulo uno a uno para ver dónde podría encontrar ese tipo de fertilizante.  El péndulo se detuvo en una Empresa. Con muchas dudas en su cabeza racional, tomó el teléfono y llamó a ese lugar preguntando por el fertilizante y la sorpresa que se llevó fue que le dijeron que estaba llamando exactamente al lugar que distribuía ese producto.

El estaba tan tan asombrado de su resultado que no dudó en aplicar a cada sector de la siembra de sus tomates exactamente lo que la energía le marcaba y en el segundo taller de Radiestesia nos llevó a mostrar con muchísima alegría, asombro y orgullo la cosecha de super tomates que había obtenido!

Su comentario frente a todas las personas fue:  Rosario, quiero contarles algo que me pasó al experimentar y practicar con la Radiestesia y que a la vez me provocó susto porque no lo podía creer.

Esta es una historia verídica vivida por uno de mis alumnos.  Es linda verdad!

No se pierdan el próximo taller de Radiestesia I, este sábado de 9 a 6 en el lindísimo Hotel Villa Colonial en la Antigua Guatemala impartido por su servidora, Rosario Urrutia.