Testimonio de Reiki

Una de las terapeutas que tenemos en la Clìnica, Gaby, que ahora trabaja en Miami, estaba en una ocasión haciendo una terapia de Reiki a una señora mayor.  Algo inusual que le pasaba a Gaby es que mientras ella hacía el Reiki a las personas, sus ojos todo el tiempo le estaban lagrimeando, somo si a través de sus lágrimas sacara al exterior las toxinas, los sentimientos atorados, las frustraciones, los miedos, etc., etc., de la persona a la que estaba atendiendo.

En esta ocasión ella estuvo haciendo el Reiki la hora entera a doña Juanita, y como de costumbre las lágrimas le rodaban todo el tiempo por sus mejillas.  Ella descubrió que al saborear las lágrimas ella podía identificar algo que le estaba pasando a la persona que estaba tratando.  En esa ocasión cuando terminó la terapia vino conmigo y me dijo: Doña Juanita tiene cloro en su cuerpo porque mis lágrimas tenían sabor de cloro.

Pasé a Doña Juanita a mi clínica para revisarle con la Radiestesia y…… efectivamente, estaba intoxicada de cloro!  Cómo sucedió ésto, no lo podemos explicar al igual que muchas situaciones maravillosas o fuera de las explicaciones físicas, que nos ocurren en la clínica día con día, lo cierto es que gracias a que Gaby saboreó sus propias lágrimas pudo descubrir que la paciente estaba intoxicada de cloro.

Interesante no?