Testimonio: No me siento capaz

Se acerca a la consulta una señora, cuyo nombre ficticio será Ana, y me cuenta que necesita encontrar una razón por qué en todos los trabajos que ha estado sólo tarda 3 meses y la despiden porque comete tantos errores y porque se confunde, se pone nerviosa y al final no hace su trabajo como debería.

Ella es una profesional con especialización Universitaria y con una gran capacidad no sólo intelectual sino a nivel humano.

Nos vamos a buscar el origen de por qué si ella es tan inteligente, atractiva y preparada ella se siente aterrada ante los retos que implica un trabajo y por qué se siente incapaz.

Buscando y buscando con tantas técnicas que hoy existen, encontramos que durante su niñez desde que ella recuerda, su mamá siempre le dice que ella no puede, que ella no sirve para hacer eso, y llega incluso a contarme que le quitaba de las manos las cosas para hacerlo ella misma porque no tenía la paciencia para esperar a que la niña aprendiera y lo experimentara.  Por ejemplo me cuenta que ella nunca supo cómo hacer cosas simples de comida porque nunca la dejaron entrar a la cocina porque su mamá se desesperaba y le decía:  mejor lo voy a hacer yo, tú no lo sabes hacer, nunca la dejó pasar a leer a la Iglesia porque le dijo: tú te vas a equivocar, nunca la dejó ir a hacer un pago al Banco o una compra a la tienda porque le dijo:  tú no puedes, mejor lo hago yo.

El hecho es que esta mujer crece recibiendo toda su vida, absolutamente toda su vida la retroalimentación de la mamá repitiéndole que no puede y que no hace las cosas bien. Obviamente la mamá aparte de ser una mujer muy controladora era super impaciente y no tenía la paciencia para enseñar a su hija y para permitirle que probara hacer las cosas como coser un ruedo, pegar un botón, contestar un teléfono, subirse sola a la bicicleta,  pelar su naranja,  etc., etc., y siempre la mamá lo hizo y no la involucró en el aprendizaje de la vida.

Esta mujer obviamente creció con la convicción que ella no sabía hacer las cosas, que las hacía mal y por lo tanto en el presente se siente incapaz de llevar a cabo el trabajo, el buen trabajo que le acaban de ofrecer.

Hicimos un trabajo precioso con la técnica Seemorg Matrix y combinamos con terapia de color utilizando el baño de color del MegaBodyLight y se fue, y yo me quedé con la convicción de que los cambios iniciaron ese mismo día, y estoy segura que les voy a poder contar los resultados muy pronto, y me va a dar un gusto enorme contarles cómo le fue a Ana y cómo se siente en su nuevo y grandioso trabajo.

Moraleja:  por favor, nunca les digamos a nuestros hijos que no pueden, que no saben, que hacen las cosas mal, y permitámosles que pelen la manzana, que se amarren los zapatos, que compren en la tienda, etc.