Voy a buscar mi alma – testimonio

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Tuve hace muchos años en la consulta a un muchacho joven, un electricista sencillo que como muchos, se fue buscando el sueño americano y se fue pagando a los coyotes para cruzar la frontera y poder llegar de mojado a Estados Unidos.

Tres meses más tarde llegó a la consulta y llorando me contó todo lo que había vivido en su viaje hacia Estados Unidos.  Me conto, entre lo poco que me recuerdo, porque yo también tenía que hacer esfuerzos por tragarme el llanto y no echarme a llorar junto a él, que lo primero que le sucedió es que los metieron a todos en un furgón, y todos entraron muy alegremente y muchos llevaban linternas.  Cuando cerraron el furgón, no había ni un sólo espacito por donde entrara aire ni luz y todas las personas empezaron a gritar y a somatar el furgón pidiendo que les abrieran la puerta y las dejaran salir……….. las puertas no se abrieron hasta muchas horas después que se abrieron en la selva.  Cuando las puertas se abrieron, se dio cuenta este señor al cual llamaré Joaquín, que habían personas que habían muerto dentro del furgón, un trauma terrible.  Luego empiezan a caminar por la selva y se van cayendo algunas personas desmayadas y los que podían caminar no sabían si auxiliarlas y ayudarlas a continuar a media selva o dejarlas tiradas porque el guía no esperaba a nadie y si se quedaban a media selva estaban perdidos y morirían…. otro trauma terrible el ver quedarse tiradas en el camino a algunas personas…. y así , me fue relatando mientras se limpiaba los ríos de lágrimas que corrían por sus mejías todo lo que habían vivido nuevamente en otro furgón, hasta que después de tanto sufrimiento la migra en México los había capturado y devuelto a Guatemala,….. otro trauma.

Después que Joaquín me contó esta historia y yo en mi corazón sentía un dolor inmenso y unas ganas de llorar, me dijo:  Rosario, voy a regresar a hacer la misma travesía de la misma manera otra vez y me voy en una semana…..

Yo me quedé muda, no sabía qué decir y le pregunté…… pero qué estás diciendo Joaquín, cómo que vas a hacer la misma travesía otra vez, pero…. pero….. por qué?   Su respuesta dejó frío mi interior y dijo lo siguiente:  “Porque desde que vine de ese viaje siento que no tengo alma, siento que vivo como un zombi y sé que mi alma la dejé perdida en algún lugar de esa selva y la necesito recuperar para volver a tener vida”

Esta historia es verídica, pero lo que quiero compartir también al contarla es que es verídico que cuando una persona sufre un shock muy grande es como si su alma o su espíritu se saliera de su cuerpo físico.  Unos podrían decir que la persona se discocia, otros dirían que la persona se quedó sin alma, otros dirían que la persona enloqueció, etc. etc.,  hay muchas formas de decirlo.  Lo que sí es cierto, es que nuestras abuelitas cuando un nietecito o un hijo se asustaba, ponían su boca cerca de su mollerita y gritaban en recio:  Juanitooooooooo!!!  Juanitoooooo!!!  porque ellas decían que tenían que llamar a su alma que con el susto se había salido.  Cierto o no, cuando uno maneja energía se da cuenta que cuando ocurren eventos shoqueantes en la vida, la energía se rompe, se disgrega y se sale y hay que regresarla a su lugar para que la persona pueda sentirse bien.

Interesante no?  esto es parte de los bloqueos espirituales que algunas personas pueden tener y hay que sanarlos.

 

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